Hospital Sant Joan de Déu
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Pautas para afrontar el duelo en la infancia y la adolescencia en el contexto de pandemia por la COVID-19

Duelo en niños coronavirus
Mercredi, 6 mai, 2020

Debido a la situación generada por la actual pandemia de la COVID-19, podrá ser  relativamente frecuente que niños y adolescentes se encuentren ante la situación de pérdida de personas significativas en su vida en las próximas semanas o meses, y en muchos casos estas pérdidas se darán de manera inesperada y repentina en el tiempo.

Este artículo pretende ofrecer una serie de pautas para lidiar con el duelo en la infancia y la adolescencia, pero para ello primero debemos destacar qué aspectos son diferenciales de las pérdidas en una situación actual y cómo viven el duelo los menores de manera general.

La pérdida y el duelo en tiempos del coronavirus

Como ya se ha comentado en la introducción uno de los aspectos a destacar de esta pandemia son las situaciones de muerte repentina. Este tipo de pérdidas no ofrecen la posibilidad de despedirse del ser querido ni de prepararse para su muerte, lo que sumado a la situación de confinamiento y a la imposibilidad de realizar los rituales tradicionales (velatorio, entierro, funeral) confiere más dureza al contexto que viven tanto niños como adultos. Esta alteración puede generar, entre otras cosas miedo y angustia.

Por otro lado, el aislamiento social debido al confinamiento también podría implicar que, en el caso de que enferme alguno de los progenitores, el niño tenga que permanecer recluido en casa sin poder verle.

Lo principal en caso de un fallecimiento inesperado es tratar de ayudar al niño a aceptar la noticia sin que haya habido ningún tipo de preparación. El menor necesita tiempo para asimilar los hechos y que los adultos verbalicen su propia vivencia de shock e incredulidad podría serles de gran ayuda.

Los expertos coinciden en que despedirse de un ser querido es necesario para garantizar un duelo saludable, por lo que, ante la situación actual, se recomienda realizar rituales o actos simbólicos de despedida una vez haya concluido el estado de confinamiento.

Características del duelo en la infancia y la adolescencia

Explicar a un niño pequeño — o incluso a un adolescente — la pérdida de un ser querido es difícil y es frecuente que los adultos eviten hablar de la muerte con sus hijos para protegerlos del sufrimiento. Pero la muerte es una experiencia más de la vida y se han comprobado que hablar de ella ayuda al niño a comprenderla, expresar el sufrimiento, la tristeza y el dolor que conlleva y le permite elaborar un duelo saludable.

Bien es cierto que, habitualmente, el tema de la muerte puede estar muy presente infancia: los niños juegan a que los animales o los muñecos se mueren, y en ocasiones pueden incluso expresar que querrían morirse cuando están enfadados o en momentos emocionalmente intensos. A pesar de estos hechos, el concepto de muerte que tienen los niños aún es inmaduro, por lo que ofrecer un espacio para poder hablar sobre la muerte de manera natural puede ayudar a que los niños no se hagan ideas y conceptos equivocados sobre la misma.

Por consiguiente, es importante que los padres acompañen a los hijos en el proceso de duelo y que les ofrezcan un espacio para hablar con seguridad y para que expresen sus emociones.

Pautas para afrontar la muerte en la infancia y la adolescencia

¿Cómo podemos comunicar a los niños la muerte de un ser querido en el contexto actual? Estos son algunos consejos generales:

  • Dar la información tan pronto como sea posible.
  • Que las personas que le comuniquen al niño la muerte del ser querido sean los padres o la figura de vinculación. Si no es posible, debería encargarse el adulto con más proximidad afectiva.
  • Buscar un lugar conocido y seguro para el niño, como por ejemplo su habitación. Sentarse a su lado situándonos a la misma altura.
  • Adaptar el lenguaje a la edad: frases sencillas, un tono de voz calmado y una actitud de proximidad. Explicar que ha ocurrido algo muy triste: el ser querido ha fallecido y no lo podremos volver a ver.
  • Responder con información real pero sin dar más información de la que el niño es capaz de procesar. Por ejemplo, si el pequeño muestra sentimientos de culpa debemos remarcar que no ha tenido ninguna responsabilidad en lo ocurrido.
  • Acompañamiento al proceso emocional individual: ayudar al niño a expresar sus emociones y responderle a las dudas que pueda tener.
  • Transmitir al niño que no estará solo y que cualquier respuesta emocional que tenga será adecuada.
  • No reprimir excesivamente nuestros sentimientos a la hora de explicar lo ocurrido: es normal llorar o mostrarse débil en estos momentos.
  • En niños con enfermedades poco frecuentes en las que hay una afectación cognitiva, podríamos servirnos de recursos específicos para hacer más comprensible la muerte (cuentos, dibujos animados…). Un buen recurso podría ser el cuento “El día que Ferran despareció”. En niños muy pequeños, también se pueden emplear cuentos o juegos para hacer más fácil la comprensión de lo ocurrido.
  • Hacer el ritual correspondiente una vez finalizado el periodo de confinamiento. Los niños a partir de 5 años pueden participar si quieren y es recomendable anticiparles con anterioridad cuál será la situación.
  • En la pre-adolescencia los niños pueden sentir más miedo ante la muerte que los niños más pequeños, por lo que será importante intentar aclarar en la medida de lo posible los aspectos reales de la pérdida con el fin de evitar que se magnifiquen sus miedos y fantasías. Los niños de esta franja de edad pueden llegar a preguntar "dónde está el cuerpo y qué pasará con él" y en este caso hay que poder dar respuesta a esta pregunta, con información ajustada a la realidad, y que el niño, según su edad, pueda entender. Para estos niños también se recomienda hablar con posterioridad de la persona muerta de manera natural, observar fotos, recordar anécdotas o momentos bonitos de convivencia para poder vivir el duelo.
  • En menores adolescentes puede ocurrir que manifiesten poco sufrimiento o que se muestren más irritables. Es aconsejable que se impliquen en los rituales de despedida, pero en este caso solo si están de acuerdo. Debemos escuchar sus opiniones e ilustrarles con algún ejemplo de cómo nosotros hemos vivido algún duelo anterior o como ellos mismos lo realizaron en otro momento (con algún ser querido, animal de compañía...). En este caso debemos estar disponibles pero también es importante que respetemos su espacio.
Dernière modification: 
06/05/2020